Cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea)
El cornezuelo del centeno es el esclerocio (la forma de resistencia) del hongo Claviceps purpurea, que parasita el centeno, y que tiene forma alargada, dura, curvada y de color marrón oscura en el exterior y blanco en el interior. Su forma recuerda a un cuerno que sobresale de la espiga de centeno, y de ahí viene su nombre de cornezuelo del centeno. Actualmente el cornezuelo espontáneo es muy escaso debido a los fungicidas y es necesario cultivarlo para la obtención de sus alcaloides. Este cultivo puede realizarse utilizando centenos de floración tardía con cepas selecciondas de Claviceps purpurea, aunque también puede realizarse en cultivo saprofítico (sobre sustratos con abundante materia orgánica). La elección del medio de cultivo y de la variedad depende del alcaloide que se quiere conseguir, ya que según sean las condiciones, se producen en mayor proporción unos u otros. Principios activos: el cornezuelo del centeno contiene una gran variedad de alcaloides, siendo los más interesantes por su utilidad terapéutica los derivados del ácido lisérgico, como la ergometrina (amida del ácido lisérgico), o los alcaloides polipeptídicos (distintos aminoácidos unidos al ácido lisérgico), como son la ergotamina y la ergotoxina. Acciones farmacológicas: el cornezuelo del centeno es muy tóxico y produce ergotismo, también llamado Fuego de San Antonio, pudiendo producir gangrena (vasoconstricción periférica con pérdida de extremidades) y en otros casos convulsiones (contracciones musculares dolorosas prolongadas y trastornos psíquicos). Los efectos de los alcaloides son muy complejos, a dosis bajas pueden incrementar el efecto de ciertos neurotransmisores (noradrenalina, dopamina y serotonina), y a dosis altas bloquean el efecto de dichos neurotransmisores. Uso terapéutico de los alcaloides: la ergotamina produce a bajas dosis vasoconstricción de los vasos sanguíneos cerebrales, por lo que es útil para el tratamiento del ataque agudo de migraña, aunque tiene efectos adversos como nauseas y vómitos (debida a la acitvación dopaminérgica), calambres, espasmos musculares, y es abortivo (no se utiliza en mujeres embarazadas). La dihidroergotamina se produce mediante modificaciones químicas de la ergotamina, y tiene un efecto más selectivo sobre los vasos sanguíneos cerebrales para combatir la migraña al mismo tiempo que presenta menos efectos adversos.
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